PIONEROS

son los de la vanguardia, los que abren nuevas sendas, los que rompen fronteras, los que -a la inversa de los colonos- no esperan al Estado y a sus instituciones para acometer empresas.

Son los valientes, los fuertes, los solitarios, los indomables, los locos…

Pioneros fueron, entonces, los que a inicios de la década del 30, posibilitaron que Futaleufú y Chaitén se conectaran por tierra por vez primera.

En diciembre de 1930, JUAN GUZMÁN, MANUEL LLANOS, ALFREDO CID, VÍCTOR MENA y PEDRO ACUÑA, chilenos avecindados en la Patagonia argentina, cruzan el límite con la finalidad de ocupar campos en las cercanías del lago Yelcho o en la costa de Chaitén Viejo. Sin sospecharlo, viven la más peligrosa e increíble de las odiseas, navegando las caudalosas aguas del Futaleufú y del Yelcho.

(Si quieres leer esta historia basada en el manuscrito original de don Juan Guzmán, acá te dejo el link con su versión digital en https://issuu.com/home/published/fotonovela)

Un año más tarde, hacia fines de 1931, BASILIO SOTO, CARLOS ANABALÓN, FROILÁN JÉLVEZ, EVARISTO ALMARZA, JOSÉ RIVAS, ALFREDO CALDERÓN y un joven de apellido CORTÉS, vecinos del poblado de Futaleufú, intentan otra ruta: la de las montañas, la de las veranadas.

Se abren paso con dificultad por el Espolón y avanzan hacia Los Turbios. Luego de extenuantes jornadas a golpe de machete, abriendo “pìcadas”, subiendo y bajando cerros en sus cabalgaduras, a pocos kilómetros de Río Amarillo, se detienen a comer y a descansar.

Luego de explorar las cercanías del vn. Michimahuida, uno de ellos, Carlos Anabalón, hace un increíble e importante descubrimiento: LAS AGUAS TERMALES DE RÍO AMARILLO!!!!!

Felices por el hallazgo, reanudarán la marcha hasta llegar a Chaitén Viejo.

 

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